martes, 26 de abril de 2011

De Tácticas y Estrategias

Cuba y el incómodo Sajarov

Horacio Besson

El Premio Sajarov nació para incomodar. De acuerdo a su propia definición, el galardón es otorgado a los que “luchan contra la intolerancia, el fanatismo y la opresión”.

Incomoda, pues apunta sus dardos de advertencia a los grupos de poder que le hacen la vida imposible a los que han decidido hacerles frente.

Desde que en 1988, la primera vez que se otorgó en honor del científico y disidente soviético Andréi Sajarov, fue entregado a Nelson Mandela y al ruso Anatoli Marchenko, quedó más que clara su esencia.

A partir de ese momento, cada año, sus reconocimientos dividen opiniones y encolerizan a gobiernos —y a sus incondicionales— o a grupos de terroristas o extremistas (en el 2000, la asociación ¡Basta ya! fue reconocida por su lucha por el Sajarov por su oposición contra la ETA y en 1994, la bengalí Tasmina Nasrin recibió el premio por su activismo a favor de los derechos de la mujer desatando la ira del extremismo musulmán).

Esta vez, el Premio Sajarov mueve sus piezas para apretar la tuerca en torno a la Cuba de los hermanos Castro.

El propio Guillermo Fariñas lo reconoce: “El Parlamento Europeo está enviando un mensaje a los gobernantes cubanos de que ya es hora de que haya democracia y libertad de conciencia y expresión en Cuba”.

Atiza los reclamos de disidentes y críticos para que eleven sus exigencias a esa nomenklatura anquilosada y provoca a los eternos defensores de Fidel.

Y es que el mensaje contra la Cuba castrista ha sido constante: en 9 años, la disidencia caribeña ha recibido el Sajarov en tres ocasiones: en 2002 a Oswaldo Payá y en 2005 a las Damas de Blanco.

Claro, toda buena intención tiene sus intereses e intenciones y el Parlamento Europeo no es la excepción, siendo dominado por conservadores. Así, el tinte político se acrecienta para que derecha e izquierda argumenten, descalifiquen y lleven agua a sus propios molinos.

Tan sólo un ejemplo: al tiempo que los eurodiputados conservadores festejaban, la cabeza de los socialistas europeos en Estrasburgo, el alemán Martin Shultz, callaba y se mostraba inexpresivo tras conocerse el nombre de Fariñas para el Sajarov.

Pero más allá de los pescadores ideológicos (sea cual sea el bando), Fariñas tuvo la voluntad para desafiar y no ceder. Podrá recibir miles de insultos, pero no cualquiera resiste lo que él resistió: 135 días sin comer para lograr un resquicio en la inflexible Habana.

http://impreso.milenio.com/node/8852457

La foto de la Semana

De Tácticas y Estrategias

Chile, esperanza de nuestra propia tragedia

Horacio Besson

¿Por qué millones de seres de todos los rincones del planeta se concentraron en la operación de rescate de los 33 mineros?

La cabeza de la edición impresa de ayer del diario español El País nos da una pista: “Chile conmueve al mundo”.

De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), conmover es “perturbar, inquietar, alterar, mover fuertemente o con eficacia” y también “enternecer”.

Y eso sucedió: para los mil millones de personas (de acuerdo al gobierno chileno) que vieron en directo el rescate y para los otros cientos de millones más que lo siguieron de forma indirecta, la incertidumbre que significó todo el proceso de salvamento (búsqueda de vida, contacto, construcción del túnel, descenso de la cápsula y, finalmente, la salida a la superficie de cada uno de los mineros) implicó en distintas medidas, perturbación, inquietud y enternecimiento.

¿Por qué? La respuesta nos la da, al menos a los mexicanos, el Cerdotado en su viñeta de ayer cuando sueña que una cápsula similar a la Fénix 2 saca a uno de nuestros connacionales de las profundidades. “Ahora faltan menos de 108 millones de mexicanos para ‘sacar del hoyo’”, afirma en su sueño.

El ver a los mineros en la peor de las tragedias, en un duelo entre la vida y la muerte, nos conectó con nuestras propias desgracias. Su triunfo lo hicimos nuestro como un ejemplo de que en todo puede haber una salida: de una enfermedad, de un accidente, de una guerra, de la violencia, de un duelo, de un infierno interior.

Nuestro emotivo interés se acrecienta al enterarnos de la capacidad de reacción, tenacidad y constancia por parte del equipo de rescate que traducimos en un “no estuvieron nunca solos”. El observar los esfuerzos del gobierno chileno sin importar los obstáculos, el tiempo o el dinero (Piñera habla de un costo de entre 10 y 20 mdd) mitiga a nuestros propios miedos al creer que cuando necesitemos ayuda, la tendremos, por más titánica que sea la aventura para lograrlo.

Quizá por eso, el periódico La Nación, de Buenos Aires, también en su edición de ayer, puso el dedo en la llaga: “Nos da envidia. Despierta admiración y, en el fondo, nostalgia: ¿cuánto hace que los argentinos no nos enorgullecemos de nosotros mismos como sociedad en lugar de vanagloriarnos por el crédito de un polo o un sector en particular? Esa es la diferencia con Chile, acaso más monumental que la cordillera de los Andes. Y es, también, la consecuencia de vivir en una guerra permanente contra nosotros mismos en la cual es imposible que haya ganadores”.

Una reflexión en donde México ve reflejado su propio rostro.

http://origin-impreso.milenio.com/node/8848633

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De Tácticas y Estrategias

Ecuador, entre charros y Hollywood

Horacio Besson

La escena parece sacada de alguna película mexicana de los años cuarentas (usted escoja a su director favorito, Ismael Rodríguez o a Emilio Indio Fernández): Un exaltado Rafael Correa arenga a una de por sí enardecida multitud de policías. “Si quieren matar al presidente, mátenme…mátenme si tienen valor”, al tiempo que se jaloneaba la corbata y se abría la camisa para mostrar, quizá, el lugar de su pecho donde debería dar la hipotética bala.

Todo intento de subordinación a un gobierno elegido a través de las urnas debe ser condenable y rechazado. Sin cortapisas, titubeos, matices o demoras. Hay muchos elementos en la inconformidad policiaca que nos llevan a pensar que detrás de ella, existió un plan deliberado de presionar lo más posible al mandatario ecuatoriano.

Y la caótica, por decir lo menos, jornada de ayer nos recuerda aquel viejo adagio: si camina como pato, nada como pato, vuela como pato y grazna como pato… y el asedio de ayer a Correa tiene muchos elementos para pensar en un intento de golpe de Estado.

Pero si es por demás reprobable y condenable la actitud de los sublevados, nacida ya sea de un proyecto (el equivalente al pato) para derribar al presidente ecuatoriano o una manifestación válida que se salió de control (equivalente a un ganso), el comportamiento de Correa es, por ingenuo, decepcionante.

La trampa estaba a la vista. Bastaba poner el señuelo. Y Correa fue directa a ella o, como lo afirmó Simón Pachano, de la Flacso, “se fue a meter en la boca del lobo”. ¿El trabajo de su sistema de inteligencia no detectó la posibilidad de la asonada? ¿No le advirtieron sus asesores de los riesgos de acudir al Regimiento Quito? Viendo lo caldeado de los ánimos ¿por qué Correa se olvidó de su investidura y azuzó a los ya de por sí exaltados policías?

Los antecedentes daban para ser cautos: entre destituciones por parte del legislativo, elecciones y golpes, siete mandatarios gobernaron el país en 13 años. Destaca el caso de Jamil Mahuad quien en enero de 2000 fue depuesto por una sublevación encabezada por Lucio Gutiérrez, el mismo que es señalado ahora por Correa. Siendo así, ¿por qué Correa actuó con tanta impericia y candidez?

Si el día inició para Ecuador como un filme de charros mexicanos, éste terminó como una cinta hollywoodense con el espectacular operativo de rescate en medio de una lluvia de balazos entre el ejército y la policía.

Ahora le toca a Correa dar una respuesta. “No habrá perdón, ni olvido”, ha adelantado.

http://impreso.milenio.com/node/8840902

La Foto de la Semana


De Tácticas y Estrategias

Santos: entre Shakira, la perra Sacha y Jojoy

Horacio Besson

Santos la está pasando bien. Y tiene sus motivos: ha sido una buena semana para él. El miércoles aseguraba ufano en la cumbre sobre los Objetivos del Milenio, en Nueva York, que Colombia pasó de ser “un Estado fracasado a una estrella emergente (…) atractiva ante el mundo”.

Pero Santos no sólo fue a la sede de la ONU, sino que se dio tiempo para asistir al Madison Square Garden para disfrutar el concierto de Shakira y ayer muy temprano, salir a ejercitarse en el Central Park con shorts negros y playera amarilla. Tuvo tiempo para todo, incluso para ocuparse, el miércoles, de las FARC.

“Tienen que dejar de hacer terrorismo si quieren algún diálogo. Si no dejan de hacer terrorismo, nosotros seguiremos aplicando toda la presión militar como lo estamos haciendo y lo seguiremos haciendo”. Era su respuesta al Bloque Sur de las FARC que había manifestado su disposición a un diálogo pero sin condiciones previas, según un comunicado divulgado en internet. 24 horas después, Santos demostraba que hablaba en serio.

La muerte del Mono Jojoy es un duro golpe para las FARC. Para muchos especialistas significa un verdadero knockout o tiro de gracia para la insurgencia más añeja de Latinoamérica. Acorralada, mermada en capacidad militar y política, sin prestigio internacional, con constantes bajas y deserciones (llegó a tener 17 mil elementos contra, cuando mucho, 9 mil en la actualidad) y sin apoyo en las zonas urbanas, las FARC no tienen muy claro su futuro. Máxime si además, en el ataque donde murió Jojoy, el gobierno incautó, de acuerdo al diario El Tiempo, 50 memorias electrónicas y 12 computadoras.

Un movimiento subversivo debe tener la capacidad de reemplazar a sus líderes sin que esto le afecte para alcanzar sus propósitos. Cuando es incapaz de hacerlo, la sentencia de muerte como insurgencia queda declarada. Y en estos momentos, las FARC carecen de la facultad de sustituir a su estratega militar.

En otra parte de su comunicado del miércoles, las FARC afirmaban que Santos “sólo ofrece la paz de los sepulcros”. No están tan equivocadas. Habrá que ver su respuesta. Aunque en el mismo mensaje dejaban entrever una especie de Ley de Talión: “Mientras haya guerra, habrá actos de guerra de parte y parte”.

“Esta es la operación bienvenida que les habíamos prometido a las FARC”, reviró el presidente colombiano. Santos se refería a la llamada Operación Sodoma con la que se le dio muerte a Jojoy y a otros19 guerrilleros. Del lado del gobierno, la única baja fue la de Sacha, una perra labrador.

“Lamento la muerte de Sacha”, confesó Rodrigo Rivera, ministro de Defensa. Sin duda muchos en Colombia también.

Si, una buena semana para Santos.

http://impreso.milenio.com/node/8837203