miércoles, 11 de mayo de 2011

De Tácticas y Estrategias

Francia se prepara para sus elecciones presidenciales

Horacio Besson

En Libia sí y en Siria no. ¿Por qué?”. La pregunta, que no deja de inquietar por tener argumentos válidos, la lanza Marine Le Pen al cuestionar la política exterior de Nicolas Sarkozy.

Este miércoles, la candidata del Frente Nacional abrió sus cartas ante la prensa. Optimista, de buen talante, habló de lo que piensa hacer en caso de ganar la presidencia: Sacar a Francia de la OTAN, terminar con el euro y disolver la Unión Europea.No sólo eso. También se opone “a la libre circulación de las personas, de los bienes y de los capitales”. Sobre la inmigración ilegal, advierte: “Si aceptamos que llegue un solo barco a territorio europeo, lanzamos una señal a una Inmigración que puede alcanzar proporciones bíblicas”.

Y es que ha sido un mes movido para los políticos franceses que se preparan con miras a las elecciones del próximo año. Algunos, como Sarkozy, deslizaron sus piezas de forma discreta; otros, como el director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn, alejados de los reflectores en espera del momento “exacto” para anunciar sus ambiciones rumbo al Elíseo y aquellos, como Le Pen, De Villepin y el partido Socialista, que se dejaron ver.

Mientras el PS, sin candidato —o candidata— aún, presentó sus propuestas bajo el título “El cambio, proyecto socialista para 2012” donde promete crear 300 mil empleos para los jóvenes, el fin de la industria de energía nuclear en dos décadas y el matrimonio homosexual, entre otras, la hija de Jean Marie Le Pen y el ex primer ministro desvelaron personalmente sus programas políticos.

Aunque el otrora aliado de Sarkozy se enreda en su propia galimatías cuando por un lado y con gran pompa, presenta su ideario rumbo a las elecciones del 2012 con lujo de detalles (como un subsidio de 850 euros para los desempleados), por el otro afirma que aún no se ha decidido ser candidato. No sólo eso, alimenta aún más la confusión cuado “aclara” que “cuando se presenta un proyecto es con la intención de encabezarlo”.

En algo coincide con Le Pen al proponer la salida de Francia de la estructura integrada de mando de la Alianza Atlántica por que supone para París, argumenta Villepin, “una pérdida de margen de maniobra”. Aunque quizá sea una de las pocas coincidencias entre ambos y no sólo en ideología, sino en las posibilidades de llegar a gobernar.

Mientras Villepin apenas figura en los sondeos, la derechista (Marine insiste en desmarcarse de su padre, al menos en el discurso, en torno al antisemitismo y el extremismo) tiene en las encuestas 21 por ciento, sólo atrás de Strauss-Kahn que obtiene 34 por ciento y por delante de Sarkozy que tiene sólo 17%.

Un cómodo, para ella y sus seguidores, y temible, para sus detractores, segundo lugar que la pondría en automático en la segunda vuelta presidencial.

http://impreso.milenio.com/node/8944175

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